-Autor: L. J. Smith
-Editorial:Destino
-Sinopsis: Stefan Salvatore, el nuevo alumno de Fell’s Church, arrastra con él un misterioso pasado y también a alguien que sólo desea venganza, su hermano Damon: su odio excede las barreras del tiempo… Ahora tratan de reproducir un mortífero triángulo amoroso que tiene en su centro a Elena, la chica más popular del instituto.
-Reseña:
Elena Gilbert vive en un pequeño pueblo americano llamado Fell’s Church con su hermana pequeña Margaret y su tía Judith. Cuando empieza el curso escolar se reunirá de nuevo con su novio Matt – cuya relación está empezando a enfriarse-, sus amigas Bonnie y Meredith, además de con su “competidora” Caroline. La tranquilidad del pueblo se romperá con la llegada de los misteriosos Stefan y Damon Salvatore. Stefan pasará olímpicamente de Elena -lo que hará que a ésta le entren más ganas aún, si cabe, de saber más de él, pues ningún chico se resiste a la “abeja reina” del instituto-, y Damon es muy retorcido, por lo que Elena no querrá pasar más del tiempo necesario a su lado. Los hermanos guardan un oscuro secreto que se remonta a muchas décadas atrás.
Diferencias aparte, el libro me ha gustado mucho e incluso me ha parecido muy corto. Al principio me hacía un lío en mi cabeza con los personajes ya que visualizaba a los de la serie, pero después me mentalicé de que eran distintos y pude seguir leyendo sin problemas.
Es una narración en tercera persona que se mezcla con la primera persona del diario que escribe Elena. De esta forma, L.J. Smith nos descubre al ersto de personajes y el mundo interior de Elena.
En algunas ocasiones, la protagonista me ha parecido muy superficial e incluso arquetípica: americana, rubia, animadora a la que no se le resiste ningún chico, pero a lo largo de libro (gracias a Dios) cambia. También me pareció, al principio, que se enamoraba muy deprisa y que sus sentimientos eran exagerados. Por ahora, en este primer libro, me gusta más la Elena de la serie que la del libro.
Se trata de vampiros de verdad: cuando les da el sol se mueren (no brillan), beben sangre (aunque hay algún “vegetariano”) y, a pesar de que no duermen en tumbas, necesitan ser invitados en las casa para poder entrar.
En definitiva, un libro con el que pasar un buen rato y engancharte a la historia de Elena y los hermanos Salvatore.
Nota: 8/10.